martes, 29 de junio de 2010

DIECISÉIS MOTIVOS PARA HACER HOY ALGO DISTINTO

Antes de nada, quiero disculparme por mi tardanza, de ahora en adelante, pretendo ser más asiduo en mis actualizaciones...
Para terminar esta sección de 'reliquias pseudopoéticas', os brindo este texto, escrito (creo recordar) a caballo entre 2002 y 2003, en el que intentaba acercarme vaga, tal vez, un tanto torpe y, sin lugar a dudas, muy ingenuamente al estilo de la 'canción protesta'.
De dicha 'composición' recuerdo incluso haberla ofrecido a unos amigos míos (de éstos 'hippie-cristianos' que voy coleccionando por el mundo) para que lo leyeran en una Acción de Gracias en mi parroquia al tiempo en que empezaba la Segunda Guerra de Irak (¡Ay, aquellos maravillosos, cándidos e inocentes años...!).
Una vez dicho todo esto, os presento la 'poesía'. Se llama 'Dieciséis Motivos Para Hacer Hoy Algo Distinto' (como veréis también, un título maravillosamente original) y dice así:

Para que la vida dé muestras de vida,
para que la muerte hoy por hoy no respire,
para que el disparo se pierda en su rumbo,
para la grandeza, que no nos delire,
para que los niños no olviden sus juegos,
para que sus risas nos guíen a todos,
para que las guerras terminen con besos,
para que la brisa acaricie tu rostro,
para que los días no pasen en balde,
para que las noches no traigan ausencias,
para que los sueños dibujen caminos,
para que mis fallos no tengas en cuenta,
para que lo falso se vea venir,
para que lo bello se muestre sincero,
para que lo bueno no sea tan breve,
para que ese instante, hoy, lo aprovechemos.

miércoles, 26 de mayo de 2010

AMANECE

... Hoy, otra 'ingenuidad post-adolescente', escrita, creo recordar, allá por la primavera del 2001...
La verdad, a veces, como ahora, no sé muy bien como presentar en sociedad un 'poema' (siempre entre comillas) o explicar el por qué decido darlo a conocer... En este caso, supongo que el motivo será que una de las primeras lectoras de estos versos creyó ver en ellos un encomiable y apasionado alegato de la esperanza y la superación personal más que una mera (y edulcorada) declaración de amor (creo que a nadie en concreto, para más inri), que es lo que me propuse escribir en ese momento. Con el tiempo, he creído ver parte de lo que me sugirió esta persona que podría habitar en estas dos breves estrofas... En todo caso, aquí las expongo y, de paso, fomento cierto debate...
Bueno, pues, dicho todo esto, aquí va 'Amanece', que dice así:

Amanece cada día,
amanece por favor,
en mis brazos, en mi lecho,
en mi oscuro corazón.
Abre luego cada puerta
que nos cierre nuestro paso,
abandona toda duda
que ahora pueda desgarrarnos.

Amanece en los momentos
cuando muera la ilusión
y me falte la poesía
para hacerte otra canción.
Abre luego cada sueño
que en la noche nos eleve,
que consiga que olvidemos
cada golpe en nuestra frente.

lunes, 10 de mayo de 2010

QUE LAS MUSAS NO ME DEJEN

... Antes de seguir mostrándoos material más reciente, voy a ir rescatando alguna que otra 'composición arqueológica', de las que escribí cuando tenía apenas 18-19 años y empezaba a afanarme en esto de juntar versos y ver qué sale. Lo digo, de algún modo, para disculparme de antemano por si las siguientes dos o tres entradas os resultan irrisoriamente ingenuas e inaguantablemente edulcoradas.
No creo ser, ni mucho menos, el primero en empezar a experimentar con esto de la escritura, y más en concreto, con la 'poesía', al tiempo en que empieza a desempolvar antiguos discos de Silvio Rodríguez (ya dije semanas atrás que el cantautor cubano sigue siendo uno de mis referentes 'líricos' y uno de esos artistas al que, de vez en cuando 'sigo volviendo') de ésos que los padres de muchos de mi generación tienen escondidos en algún lugar oculto de nuestros hogares.
Recuerdo también que, por aquella época, andaba bastante 'enfrascado' con Cat Stevens y, cómo no, con su canción 'Morning Has Broken' (curiosamente, con el paso del tiempo, me ha terminado pareciendo uno de sus peores temas).
A resultas de estas dos 'influencias' (y sin ninguna idea más concreta que me inspirase) escribí este texto (en su día 'musicado' por mi tío Gera), titulado 'Que Las Musas No Me Dejen' y que dice así:

Que las musas no me dejen
si me pongo a describirte,
que esta noche las requiero
para hablar de tus matices,
esos mágicos detalles
que rescatan del olvido
las caricias, los momentos
más sinceros, más sentidos.

Que las musas no me dejen
si te escribo mis canciones,
torpes, tímidos reflejos
de sencillas emociones,
esas simples sensaciones
se alimentan de buscarte
entre cada simple esquina,
cada sombra de la tarde.

Que las musas no me dejen
finalmente al abrazarte,
al sentir hoy los resquicios
que me prestas al amarme.
Tus resquicios más sagrados
van dictando los poemas
que, sacados de las noches,
van narrando tu belleza.

martes, 27 de abril de 2010

VOLVER A ESCRIBIR

Otra tropa de 'versos a cantar' (y, como la mayoría, con una 'melodía' ya pensada por un servidor) más que un poema propiamente dicho.
Cuando por motivos de estrechez horaria (debida en este caso, como sucede muchas veces, por razones laborales), tienes que dejar algunas aficiones, suele entrar cierta angustia. En mi caso, esto fue lo que ocurrió precisamente con mi hábito de escribir.
Este escrito data de entre abril y mayo de 2008, cuando llevaba cuatro meses en mi actual trabajo y cinco sin llenar un folio en blanco con una mísera palabra y la ansiedad ya me empezaba a consumir por ello (se da la doble paradoja de que justo después me pasé año y medio sin escribir y que tras aprovechar el principio de mi singular 'parón laboral' para retomar esta costumbre, llevo ya un mes largo sin que se me ocurra ninguna idea que se me presente digna de ser plasmada sobre un papel).
Bueno, pues la 'parida' en la que desembocó dicho agobio por aquella incipiente 'sequía creativa' tiene por nombre 'Volver a Escribir' y dice así:

Tan sólo una mano que no se equivoque,
que trepe a mi espalda y baje cremalleras.
Tan sólo una noche de perder el Metro,
de andar sin dinero, tiempo ni vergüenza.
Tan sólo un altar para mi intimidad,
si vienen las musas, que nadie me observe.
Tan sólo un minuto de buen rocanrol,
la droga está cara y el sexo… depende.

Tan sólo pretendo poder disfrutar
de un lujo vulgar que deshaga mi cama.
Tan sólo quisiera poder declarar
la guerra a las sombras de cada mañana.
Tan sólo deseo cantar por cantar,
que nadie interprete qué quiero decir.
Tan sólo persigo la esquina de un bar,
miradas furtivas, volver a escribir.

Tan sólo un camino que, sin avisarme,
me deje desnudo, indefenso en tu acera.
Tan sólo una cruz que jamás me redima
si no es por perderme sorteando tus prendas.
Tan sólo segundos… o un cuarto de siglo,
no estoy en cuestión de poder calcular.
Tan sólo un buen soplo que limpie unas venas
que ya trataré de volver a ensuciar.

Tan sólo pretendo poder disfrutar...

lunes, 19 de abril de 2010

NO PENSAR EN TI

Hoy toca una 'moñadita'...
He de confesar que, en más de una ocasión, me he servido de algo ya escrito para inspirarme de una forma no precisamente indirecta. Por otro lado, tengo que admitir que la mayoría de estos textos que suelen influirme suelen ser más bien letras de canciones, puesto que cómo ya dije en la entrada anterior, soy más proclive a escuchar música que a ponerme a leer un libro (más que nada, porque lo primero lo hago constantemente, mientras que lo segundo lo practico 'a impulsos'). Por este motivo, me suelen salir más bien conjuntos de 'versos a cantar' que 'poemas' propiamente dichos. Por último, he de admitir que, como les ocurrirá a la mayoría de los que escriben esporádicamente (o, al menos, tratan de hacerlo), también me ayudo de mis sensaciones momentáneas a la hora de rellenar un folio en blanco (aunque siempre tratando, no siempre con éxito, de guardar cierta distancia con el fin de no caer en la más profunda y 'aterradora' de las cursiladas).
Todas estas 'confesiones' se ven, tal vez, mejor reflejadas que en ningún otro de mis 'escritos', en éste, llamado 'No Pensar En Ti', que data (creo recordar) de allá por Verano del 2005 y que dice así:

Otra tarde gris,
y van mil en mi ventana
de pensión destartalada,
el sofá, ya apolillado,
sin las vistas a la playa
que te prometí.
Otra muestra más
del desorden general,
de inventario de sandeces,
del alcohol en cada estrofa,
de canción con alfileres,
del “por no callar”.

Necesito huir,
me vendría bien un viaje,
volar lejos, escaparme
donde nadie me conozca,
no tener que preguntarme
qué es lo que hago aquí.
Y el amor, tal vez,
sea lo que estoy buscando
cuando elevo a los altares
a las damas que me ofrecen
sus virtudes corporales…
no sin interés.

No pensar en ti,
ya ves tú qué es lo que pido,
no pensar en ti,
ya ves tú que tontería,
no pensar en ti,
y parece bien sencillo
no pensar en ti,
no pensar en ti.

En mi soledad,
pierdo el tiempo persiguiendo
obsesiones infantiles,
p´acabar arremetiendo,
con blasfemias inciviles,
a la realidad.
Y, por no variar,
me propongo ser sincero
y no tan repetitivo,
no morderme con mi orgullo,
mejorar mis estribillos…
pero hay algo más,
siempre hay algo más.

No pensar en ti...

miércoles, 31 de marzo de 2010

UN PAR DE 'MINIMALISMOS'

Algo muy común a la hora de ponerse a escribir es que, a los pocos versos, te das cuenta de que, o bien, se te han acabado las 'municiones creativas' antes de lo pensado o bien la idea que pretendes expresar no requiere de más palabras. Mejor, en todo caso, que ocurra lo segundo que lo primero.
Muchos poemas, a lo largo de la historia, han expresado esta idea de 'lo bueno, si breve, dos veces bueno'... Sin embargo, yo, que, como sabréis todos, me considero más 'usuario' asiduo de la música que de la literatura, me sirvo de ciertas canciones como 'Pequeña Serenata Diurna' o 'Rabo De Nube' (ambas del, para mí, mejor 'poeta-cantante' en castellano junto a Javier Krahe; Silvio Rodríguez) como fuente de inspiración 'indirecta' a la hora de dejar clara de una forma concreta y sencilla una 'intención poética'.
Os dejo un par de ejemplos de 'micro-composiciones' que intentan plasmar 'todo esto' que he comentado en los párrafos anteriores.
El primero, más corto (sólo ocho versos), data (creo recordar) del 2002, se titula 'Y Nada Más' y dice así:

Sentada frente al espejo,
no espera más que un resquemor,
una violencia mal callada,
un verso en el recibidor...

De pronto, un soplo de indecencia
se cuela por el ventanal,
revuelve pieles y memorias,
se para un poco... y nada más.

La segunda composición, escrita hace apenas un par de meses (y de la que ya he pensado una melodía para hacerla 'cantable'), si bien más larga (dieciséis versos), pretende basarse en la misma sencillez de formas y concrección de ideas que la anterior. Lleva por nombre 'Salvo Un Beso Muerto' y dice así:

Salvo un beso muerto en los labios,
el sudor que sala mi rostro,
la nostalgia sobrevolando
cada esquina del dormitorio...

Salvo el sueño que interrumpí
a la sombra de tu desnudo,
el perfume que me delata,
cada poro en que me camuflo...

Salvo el niño que me rescatas
cuando me embadurno en tu piel,
el cigarro que compartimos
(puede que antes, tal vez, después)...

Salvo el folio en que se malean
vicio y verso, musa y pecado...
Puede ser que nada me quede
salvo un beso muerto en los labios.

domingo, 21 de marzo de 2010

SE ME SALTAN LAS LÁGRIMAS

Ahí va una 'tontería' tremenda pero con un cierto componente autobiográfico.
Situación: Invierno del 2004 al 2005... Servidor, por esa época, trabajaba en el distrito de Puente de Vallecas, (entre su Junta Municipal y el Colegio de Educación Especial del barrio, llamado, de un modo muy original, 'Vallecas'), para ir al cual me tenía que cruzar (como me ha ocurrido, en todos mis trabajos) media ciudad de Madrid en Metro.
Varios días, en el brevísimo transcurso entre Ventilla (estación donde ella se subía) y Plaza de Castilla (estación en la cual me bajaba para hacer el transbordo a la línea 1) me crucé con la típica mujer con la que uno le gustaría encontrarse en otras circunstancias mucho más motivadoras.
Mientras la observaba (me consta que no era el único en hacerlo), recordé una vez la gracia que siempre me ha hecho esa obsesión por ciertos 'poetastros modernos urbanitas' (entre los cuales me incluyo a veces) de buscar la máxima expresión poética incluso en el hecho más prosaico en sí, y, tal vez, más 'impoetizable'.
De la unión del encuentro con tamaña fémina y la 'auto-crítica' de ese pedante afán versificador nace esta (insisto) tontería llamada 'Se Me Saltan Las Lágrimas', que dice así:

Ya lo sabes muy bien,
que intenté hacerte versos,
parecerte un poeta
con encanto bohemio.
Qué te voy a contar
si naufrago por bares
con tu fotografía
sólo para inspirarme...

Pero, cuando te miro,
se me fugan las musas,
no sé si están borrachas,
tal vez, algo confusas.
Porque, cuando te miro,
sólo puedo cantar:
Se me saltan las lágrimas...

Cuántas veces traté
de no ser tan vulgar,
de encontrar la poesía
en lo más sexual.
Y he perdido la cuenta
de posibles piropos
que tendré que callarme
si me acerco a tu rostro...

Porque, cuando te miro,
se me fugan las musas,
no sé si están borrachas,
tal vez, algo confusas...
Porque, cuando te miro,
sólo acierto a cantar;
Se me saltan las lágrimas...

DE LO BUENA QUE ESTÁS.